n 6 de Abril de 1954 reunidas un grupo de Hermanas de la Compañía Santa Teresa de Jesús, se fundo el Colegio Teresiano Managua ofreciendo una educación cristiana y  bilingüe.

Fue a través de una alumna de la Academia de San Antonio Texas, de origen nicaragüense, que ingresó posteriormente a la Compañía la Hna. Grace Chamorro, sería a través de su  familia, el instrumento providencial para que la Compañía comenzará su labor.

En un principio la fundación fue solicitada para la ciudad de Granada, ofreciendo para el Colegio la casa paterna de la Sra. Carazo de Chamorro.

Luego como una manifestación de la voluntad de Dios que la fundación se hiciera en Managua, capital de la nación, campo propicio para los fines de nuestra Compañía y para las necesidades de la sociedad nicaragüense.
Al llegar las madres fundadoras del Colegio Teresiano en Managua, contaba ya con tres manzanas de terreno donadas por los
Srs. Chamorro Carazo y una cuarta manzana donada por el Sr. Ministro de Hacienda y Economía Nacional Dr. Don Rafael Huezo y su esposa Dña. Clementina de Huezo.
La Compañía de Santa Teresa de Jesús se comprometió a dotar al Colegio de un profesorado competente para que la enseñanza fuera bilingüe, por ser esta una de las mayores necesidades de la sociedad nicaragüense en ese momento.

Se abrieron las clases con una matricula de 205 alumnas el día 17 de Mayo de 1954 y 11 hermanas en la comunidad. El 14 de Febrero de 1959 fue la Primera Graduación de las alumnas del Colegio Teresiano.

La afluencia de las alumnas fue tan rápida que en seguida el local se hizo insuficiente. Antes de dos años, el High School estaba reconocido por la Universidad Católica de Washington y estaba capacitado para dar diplomas en Inglés.


Esto aumento la afluencia de alumnado y hubo que construir un nuevo Colegio, ya en funcionamiento en 1959.
A partir de 1963 se estableció paralelamente Bachillerato y High School, y se amplio considerablemente el Colegio. Se crearon la Asociación de Antiguas Alumnas, el Club Vocacional y la Archicofradía.

En 1968, el Colegio sufrió los efectos de un terremoto que dejo inhabitable el pabellón ocupado por la comunidad.

En 1972 hubo un segundo terremoto, muy violento, que dejo destruido por completo el Colegio. Las Hermanas, no obstante no quisieron abandonar el campo apostólico y se reanudaron las clases tan pronto como se pudo, primero en edificios prestados y luego en pabellones prefabricados. El Colegio salió adelante. La terrible catástrofe puso de relieve el amor de la Compañía a la enseñanza y su fidelidad al pueblo que le había acogido.